Los grandes modelos de lenguaje como ChatGPT, Perplexity, Claude o Gemini han cambiado la forma en que la gente descubre información. Ya no solo escribimos una consulta en Google y hacemos clic en el primer resultado: ahora preguntamos en lenguaje natural y esperamos una respuesta sintetizada. Para las empresas, esto significa que tu sitio web debe estar preparado para ser entendido, citado y recomendado por estas inteligencias artificiales.
La buena noticia es que las bases de una web bien preparada para LLM son las mismas que las de una web bien preparada para SEO clásico: contenido claro, estructura semántica y datos bien organizados. La diferencia es que ahora esos datos no solo sirven para rankear en una página de resultados, sino para aparecer dentro de las respuestas conversacionales que millones de personas consultan cada día.
Los LLM procesan el texto de tu sitio web para extraer significado. Cuanto más clara sea la jerarquía de la información —títulos, párrafos, listas ordenadas— más fácil será para el modelo entender de qué trata cada sección y cuándo es relevante recomendarte. Usa etiquetas HTML correctas (H1, H2, H3 en lugar de solo divs con estilos), mantén párrafos concisos y evita ocultar contenido importante detrás de JavaScript que se carga después. Los modelos suelen trabajar con el HTML que reciben en la primera carga.
El contenido debe ser directo y orientado a resolver dudas reales. Si vendes un producto, explica con claridad qué problema soluciona y para quién. Si ofreces un servicio, describe el proceso y los resultados esperados. Los LLM buscan respuestas concretas; cuanto más explícito seas, más probabilidades tienes de ser citado como fuente útil.
Los datos estructurados (Schema.org, JSON-LD) ayudan a los LLM a interpretar tu contenido con precisión. Información sobre tu negocio, productos, servicios, artículos o eventos en formato estructurado facilita que el modelo sepa qué eres, qué ofreces y cómo encajas en la pregunta del usuario. No es magia: es dar contexto machine-readable que complementa el texto visible.
Los metadatos como el título de la página y la meta descripción siguen siendo importantes. Aunque los LLM no "rankean" igual que Google, usan estos campos para entender el tema de cada URL y decidir si incluirla en una respuesta. Mantén títulos descriptivos y descripciones que resuman de verdad el contenido de la página.
Los modelos priorizan información reciente y creíble. Mantener tu web actualizada, con fechas claras en artículos o noticias, refuerza la confianza. Evita texto genérico rellenado por IA sin supervisión: los modelos pueden detectar patrones repetitivos y desestimar fuentes que parecen poco fiables. La autenticidad y la coherencia con lo que realmente haces marcan la diferencia.
Preparar tu sitio para los LLM no requiere una reinvención total. Es más bien una evolución de las buenas prácticas que ya aplicas: contenido útil, estructura clara y datos bien definidos. El objetivo es que cuando alguien pregunte algo relacionado con tu sector, tu web sea una fuente que el modelo quiera recomendar.